Una herida preciosa

A estas horas de la tarde ya me siento cansado, rendido está de más decirlo porque no estoy contigo viendo como muere el sol y renace al día siguiente; cuando estoy a tu lado con ese silencio estridente, con gritos de olvido. me gusta sentir como te pierdo y ver como corre la adrenalina en un suspiro; pero soy tan cobarde que nunca te dejo ir por completo. ¿Y qué importa? El punto es fluir al par, es cierto. Tu estabilidad es la mía, me he convencido de ello. Empiezo a convertirme en alguien que nunca había sentido este cuerpo. No sé si destruyo más de lo que construyo. También hay que derribar sentimientos para levantar cimientos. Mi alma es una obra negra con vigas sobresaliendo de sus desgastadas paredes, llorosas, rayadas, olvidadas o aprovechadas, ¿Quién lo sabe en realidad? Ya no sé si quiero esta aventura, me estruja más de las caricias que me han regalado tus ojos, pero aquí me tienes, tratándote de explicar, de quejarme, de gritar algo que ni siquiera yo entiendo, te amo, pero lo siento, te siento, y eso la vale.

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