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Efimero

Ya no existe lugar en mi cabeza.

¿De qué sirve arrepentirnos? No somos de nadie, ni de nosotros mismos. No le pertenecemos a nadie, ni a nuestra propia conciencia. Te encuentro tan ajena de mis manos, tan perfecta. La lejanía nos afecta y nos calienta. El hielo que teníamos atorado en el corazón se evapora. El estado físico de las lágrimas no importa. No nos pertenecemos y nunca lo haremos. Sin temor a equivocarme vivo, porque una vida con miedo a equivocarse no es vida, y si vivo contigo y sinti me alivio. No estoy loco, son las razones que me sobran las que me desbordan. Amé y maldije tu nombre, así de rápido es el amor.

Por ahora mi alma está agotada de inhalar y exhalar tan rápido. Tus razones tuviste, yo las mías. Las compartiste, las entendí, te las comparto, no existen para ti. Y sigues hablando y hablando y hablando hasta que me reviente la cabeza y con mis manos quiera exprimirte el corazón hasta que trates de ver mi realidad y me dejes tranquilo, sólo ahora, un tiempo o para siempre, pero ya, es urgente.

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