DE TI ME ENAMORE

Inevitablemente me enamoré de ti. no sé si de tus letras, de tu esencia, de tus labios, lo que único que sé es que fue de ti. De tu nombre, de algo mágico que tienen tus ojos, de lo que soy cuando pienso en ti.

 

Me enamoré de ti sin pensarlo, sin meditarlo, sin razonarlo, me enamoré de ti sin saberlo, simple y sencillamente me enamoré de ti.

No hice nada para detenerlo, no sabía que estaba ocurriendo. ¿Cómo detener algo que no sabes que está pasando? ¿cómo detener a ese sentimiento tan hermoso y lleno de vida.

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El Bálsamo del Corazón

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No sé por dónde se empiezan las cartas de despedida que no se quieren despedir.

Bastante me costó romper el silencio construido a prueba de palabras, de arrepentimientos, de medias tintas. A prueba de nosotros y resultamos ser un dúo infalible, mientras tu hacías equilibrio para evadir recuerdos, yo te recordaba.     mientras yo intentaba convencerme de que ya no me importabas, tu me seguías importando.

Si llegaras a leer estas palabras desarticuladas, desganadas de ausencia, reticentes pero convencidas de lo definitivo, sabrías que estoy cerrando nuestro capítulo, nuestro tiempo, nuestra historia.

Tu que fuiste sin querer y que te fuiste amada.

A ti que estás al final de todos mis pasos, de mis sueños, de mis deseos.

“Es trampa”, dijo la vida cuando empezábamos a jugar con las manos limpias y las ganas dispuestas.

“No es justo”, contestamos, pero la vida dicta sus propias reglas más allá de la lógica y de la belleza. Porq ella juega ineludiblemente con sus propias cartas y esta carta q te escribo, muy a mi pesar, ya no es un juego.

No quiero que se cuelen entre estas letras signos de esperanza. No la tengo y no la necesito. Aunque algunas noches, siendo honesto, añoro tus caricias despreocupadas, el olor de tu pelo la necesidad de en mi mente, la imagen encantadora de las arrugas que se te formaban junto a los ojos al sonreír. Y esa mirada que le hacía pedir perdón a toda la oscuridad a todas mis sombras.

Somos tiempo pasado, dejo la melancolía, la historia que por no terminar de ser se conservó brillante. A la luz de lo efímero, de la posibilidad.