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Amor, el sexto sentido.

La composición física humana está compuesta de tejidos y materiales biodegradables, refiriéndome a un organismo normal tenemos cinco sentidos. 
 
Son los que te permiten observar con cuidado todos aquellos detalles que nublan tu vista. Escuchas con atención el dulce sonido de la felicidad. Saboreas el éxito y el fracaso. Absorbes el olor a tristeza y felicidad. Y cuando amas puedes llegar a sentir hasta debajo de tu piel aquel fuego que retracta todos tus sentidos, sólo para vivir en una persona. 
Dos manos que a diferencia del resto del reino animal tienen un pulgar, este nos hace construir, crear y quizás hasta tomarte de la mano con el amor. Una cadera que nos da equilibrio y nos permite caminar en dos pies, aquellos pequeños fetiches para muchos. Un cabello para encubar tus pensamientos, un corazón para impulsar sentimientos, un estomago para digerir las mentiras, y un aparato digestivo nos hace controlar, guardar lo necesario y expulsar lo que no necesitamos.
Pero hay más, lo que nos hace realmente diferentes, algo tan diferente que ni siquiera se ve, eso que para algunos no existe, eso que representa la eternidad… “AMOR”
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De los fracasos aprendí a tenerle miedo al amor.

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No es cierto que el amor lo puede todo, no es cierto que tus ojos sean eternos mientras mis ojos te miran. Aprendí a tenerle miedo al amor de la misma manera en la que aprendí a tenerle miedo a las paredes de un NO. Las veces que caminé solo, ensimismado, volteando para todas partes, fueron las veces que me venció la nostalgia: fueron momentos cansados, fueron pómulos mojados, nadie me miraba porque yo no existía. Las veces que caminé solo, fueron las mejores veces porque aprendí un arte insignificante, busqué algunas sensaciones que guardé en la bolsa del pantalón, y encontré en el suelo el alivio de mis pies derrotados. Las ojeras me delatan, no duermo por días y me excedo entre estrellas. Dejé de pintar y ahora solo pretendo escribir, no soy compasivo realmente: soy mi peor enemigo. De vez en cuando me sacudo la espalda pero pesa demasiado el mundo y debo caminar encorvado.  

·         Aprendí a no tener amigos porque no soy bueno conservándolos, luego me quejo de la soledad pero no me molesta el hacer nada.  

 

Después aprendí a dejar ir, Creo que las segundas oportunidades carecen de devoción, sin embargo: es cierto que pienso un par de veces en volverlo hacer. El miedo me hace prudente, no soy Santo pero me gusta hacer milagros. Aprendí a tenerle miedo al amor cuando se empezó a morir mi familia. Aprendí a no complicarme cuando mi sentimiento es incoherente. Le puedo dar vueltas a las cosas porque a veces soy bien desidioso. Este escrito podría llamarse lecciones, pero no quiero que se llame así; me gusta el cliché, la pizza y las películas acompañado. 

 

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Tomando eso que amo y trasnformandolo en mi vida.

El pasado no me importa si no trascienden las mejores cosas: Del pasado me traigo un recuerdo que me saca una risa, y en el presente repito besos que me enseñan el camino a casa. How can be?
Siempre recordarás mi nombre; hice y deshice, y te hice daño en ocasiones, pero te amo sobre todas las cosas. Y no creas que no lo intento: lo estoy haciendo con todo lo que tengo, pero en ocasiones todo lo que tengo no es suficiente.
Me ensimismé, fui inmortal un sin fin de veces. Puedo seguir evitando mi sueño, o dejarme llevar y atravesar el universo con un suspiro. No quiero hacer lo que se supone que deba de hacer, quiero seguir el instinto de mi corazón que me dice “respira el clima de la noche, voltea al cielo y cuenta las estrellas fugaces”.
Tomo lo que amo y lo hago mi vida porque es mi única razón para ser feliz. el error me enseña las posibilidades de una utopía, el amor me enseña lugares que necesito y la vida me enseña el resto.
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Efimero

Ya no existe lugar en mi cabeza.

¿De qué sirve arrepentirnos? No somos de nadie, ni de nosotros mismos. No le pertenecemos a nadie, ni a nuestra propia conciencia. Te encuentro tan ajena de mis manos, tan perfecta. La lejanía nos afecta y nos calienta. El hielo que teníamos atorado en el corazón se evapora. El estado físico de las lágrimas no importa. No nos pertenecemos y nunca lo haremos. Sin temor a equivocarme vivo, porque una vida con miedo a equivocarse no es vida, y si vivo contigo y sinti me alivio. No estoy loco, son las razones que me sobran las que me desbordan. Amé y maldije tu nombre, así de rápido es el amor.

Por ahora mi alma está agotada de inhalar y exhalar tan rápido. Tus razones tuviste, yo las mías. Las compartiste, las entendí, te las comparto, no existen para ti. Y sigues hablando y hablando y hablando hasta que me reviente la cabeza y con mis manos quiera exprimirte el corazón hasta que trates de ver mi realidad y me dejes tranquilo, sólo ahora, un tiempo o para siempre, pero ya, es urgente.

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